200. Lo que estamos dispuestos a aguantar con tal de no estar solos.

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#MostroVacci

El valor del ser humano es muy grande. Sobrepasa tantas barreras mentales que nosotros mismos nos ponemos y es tan difícil de cuantificar que a veces nos sorprendemos a nosotros mismos cuando empezamos a dar crédito a lo que en realidad importa de nuestra propia existencia. Igual tratamos de adornarnos con títulos, dinero, ropa cara a inclusión relacionándonos con personas que nosotros mismos consideramos importantes. Lo curioso es que nuestro valor no aumenta con eso, ya que son cosas superficiales y materiales, lo único que hacen es adornarnos un poco. El problema es que cuando nos quitamos la ropa de marca, lo que queda es nuestra propia desnudez…

Lo que puede causarnos conflictos con nosotros mismos es cuando nos nos vendemos cortos. Si comparamos lo que vale nuestra mente, inteligencia y creatividad con algo monetario, definitivamente no nos va a rendir nada. No podemos usar nuestro nivel de carisma para comprar unas piezas de pollo en el mercado al final de cuentas. Pero si consideramos que la inteligencia es la habilidad que tenemos para resolver problemas, hay que considerar seriamente que por más dinero que tengamos, sin inteligencia, no podríamos aprender a usarlo para comprar lo que necesitamos y nos estaríamos muriendo de hambre.

Por el otro extremo tenemos a personas que gritan a los cuatro vientos que nadie les llega, que son lo mejor de lo mejor y que “donde pisa leona ninguna gata deja huella” y un sinnúmero de frases trilladas que se dicen a ellas mismas algunas personas para dar a entender que son más que otros. Digo, una cosa es autoestima y otra definitivamente es arrogancia. La primera es que te quieras como eres y te des tu ligar mientras que la arrogancia es creerte más que los demás. Definitivamente los extremos son malos.

Entonces ahí les va la pregunta del millón: si decimos que somos tan poderosos, inteligentes, irrepetibles, empoderados, fregones e irremplazables, ¿por qué nos metemos en situaciones donde echamos todo eso por la borda? Digo, si hablamos de congruencia, seamos realistas. Una persona que tanto se valora no se metería en una relación donde le abusan ni lo tratan a uno como basura.

Comprendo que la soledad es algo desagradable y que nadie quisiera sentirla, pero ¿qué tanto estamos dispuestos a tolerar con tal de decir que no estamos solos? Hay veces que nos quedamos con una pareja abusiva que nos insulta, nos golpea y nos humilla en cada oportunidad que puede, pero al final de cuentas tenemos pareja. Hay amigos que nos usan solo para satisfacer sus necesidades, sin tomar en cuenta para nada que a veces nosotros también necesitamos ser escuchados y apapachados y los aguantamos solo porque siempre han sido así. Lo digo por experiencia propia. He tenido a personas en mi vida que son la viva representación de egocentrismo, algunos porque tenía mucho tiempo con ellos y otros porque prefría aguantar sus vejaciones con tal de que fueran mis amigos.

Incluso el otro día me preguntaron que si no me daba pena decirlo, y la verdad es que no. Honestamente me consideraba patético por aguantar situaciones feas y dolorosas con tal de poder decir que tenía a alguien en mi vida y me odiaba profundamente por ello. Hasta que empecé a sacar gente de mi vida, (a esa que me hacía daño) es cuando empecé a ver que mi existencia era posible y que yo tenía el potencial de ser el hombre que yo quería ser. Y no fue fácil: algunos fueron invitados a irse y otros sacados a patadas de mi vida, pero al final de cuentas se fueron. Incluso anoche soñé con uno de esos personajes y hasta le dí la espalda y me alejé en el sueño, así que me desperté muy contento con mis acciones.

Cuando nos quedamos con la duda del valor que tememos y terminamos metiéndonos en situaciones donde no se requiere una gran cantidad de autoestima ni neuronas. Le damos el poder a otros para decidir quénes somos y eso, mis queridos unicornios siempre es un error porque nadie
puede decirnos eso ni lo que valemos más que nosotros mismos. Y si nos vendemos a diez pesos, es lo que valemos.

Nuestro potencial es muy grande, casi ilimitado y a veces nos cortamos nuestras propias alas por el hecho de tener miedo a estar solos y por el mismo miedo al éxito o a experimentar cosas nuevas. Lo que sí les puedo decir es que si no exploran, se van a perder de muchas cosas maravillosas. El mundo tiene tantas cosas qué probar, y no está dispuesto a rogarnos para que nos animemos. Las cosas están al alcance de nuestras manos. Y nunca sabremos si el platillo raro nos va a gustar si ni siquiera nos atrevemos a probarlo.

¿Qué es lo peor que puede pasar? Que no nos guste. Pues simplemente para la otra, tenemos la oportunidad de probar otra cosa a ver si esa sí nos agrada, pero al menos ya nos llevamos un buen aprendizaje y nos aventuramos a experimentar una situación diferente.

En mi mundo la no existe la frase “más vale malo por conocido que bueno por conocer”. Esa me limita y me hace sentir cobarde. Es más: cuanto más miedo me provoca más me motiva a hacerlo. Le tenía miedo a alejar a cierta gente de mi vida y los corrí. Tenía mido escribir y publicar mis cosas y ahora lo hago constantemente. Tenía miedo salir del clóset y ahora vivo abiertamente. Y todas las noches que me desvelé preocupándome qué iba a pasar fueron una pérdida de tiempo.

No nos vendamos baratos, darlings. Recordemos que somos solamente nosotros los que determinamos la utilidad que tenemos para el mundo…

Y ustedes hermanos, hermanas, ¿qué opinan? Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.

Mostro.

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