Hay qué ser alguien en la vida…

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#MostroVacci

Lo que nos dicen tiene un gran impacto en nosotros, sobre todo lo que nos repiten una y otra vez a través de los años. De hecho, llega el momento en que se convierte en nuestra realidad, como muchas de las ideas y costumbres que nos enseñan durante nuestra vida, se convierten en parte de nuestra programación y se pueden quedar en nuestros esquemas como los paradigmas que son. Hay cosas muy buenas y aprendizajes importantes que podemos rescatar de ellos, pero también hay cosas e ideas muy tontas que podemos transmitir a nuestras futuras generaciones…

Como algo positivo que nos pueden enseñar son los valores como la honestidad, el valor de trabajar por lo que uno desea, la importancia de ser puntual y muchos otros etcéteras que puedo mencionar que nos ayuda a ser un miembro productivo de la sociedad. Claro, es trabajo de quien nos cría de inculcarlos, pero es definitivamente nuestra responsabilidad decidir si los absorbemos dentro de nuestras propias ideas y las usamos para satisfacer nuestras necesidades o si las ignoramos y vivimos a nuestra manera. Son decisiones muy personales.

Y definitivamente lo que escuchamos contantemente afecta nuestra percepción propia y del mundo, ¿acaso no escuchamos miles de casos de gente que tiene una autoestima baja gracias a estar escuchando constantemente lo poco que vale por parte de padres, hermanos o parejas? Las palabras tienen un peso mucho más grande del que a veces consideramos y podemos usarlas como armas cuando queremos causar un gran daño. Sé por experiencia lo lejos que puede llegar un insulto o una palabra negativa en la vida de una persona porque he tenido la oportunidad de verlo con mis propias palabras y es algo que me parace muy impresionante, ya que para uno solo son palabras y para la otra persona pueden ser dagas filosas que cortan profundamente su alma.

Como algo que escuchaba mucho en mis años de docente era la expresión “quiero ser alguien en la vida”. Curioso. El decir eso como una meta es suponer que no es nada aún. Claro que lo es: es un ser humano. Y eso le da valor. Usamos esa expresión para indicar que teniendo un título universitario te convierte automáticamente en alguien importante, alguien que vale la pena mencionar en la sociedad, un ser productivo que muestra éxito y ha superado muchos obstáculos, por lo tanto, tiene un valor en el mundo. Falso. Tener una carrera profesional te puede dar ventajas laborales, pero no te hace un ser humano más valioso. De hecho, la gente más pedante e ignorante que he conocido en la vida hasta doctorados tienen.

Honestamente, no creo que un médico, un ingeniero o un abogado tengan más valor que un intendente. Como seres humanos valemos lo mismo. Quizá en el mundo laboral sean diferentes puestos, sí, pero sin el personal de intendencia, estaríamos rodeados de nuestra propia basura. El que vende comida en la esquiva es tan valioso como los demás porque gracias a ellos tenemos algo para comer cuando no tenemos tiempo de cocinar.

Cada uno de nosotros es alguien en esta vida. Somos los hijos de alguien, los amigos de alguien, los padres de alguien. Los hermanos de alguien, y eso nos hace valiosos para esas personas. No porque no somos famosos en TikTok o en Instagram o porque el mundo no conoce nuestro nombre. El hecho de que podemos salir sin que los paparazzi nos siga para tomar nuestra foto no quiere decir que no somos alguien. La fama no nos da valor, nos hace famosos. El ser el héroe de alguien, el ayudar a otras personas, el que alguien nos ame y quiera ser parte de nuestras vidad nos hace alguien en la vida. Es lo que le da sentido a nuestra existencia. Claro, hay gente que quiere ser famosa y adorada por el mundo, pero no es algo que todos queremos. Algunos solo queremos ser felices.

Definitivamente, poder avanzar en la vida, tener una profesión, un buen trabajo y poder guardar un poco de dinero son metas que muchos tenemos, son cosas buenas. Muchos aspiran tener una familia y quizá para sus hijos son el mundo, eso suena maravilloso, pero igual no todos queremos ser padres y no por eso vivimos menos que los que sí lo son. Yo siempre he escuchado los comentarios de que las mujeres que no tienen hijos se amargan. No creo que sea verdad porque yo conozco a muchas mujeres que no aspiran ser madres y viven plenamente.

Es importante recordad que no todos vivimos bajo las mismas ideas y reglas, por lo tanto, no todos tenemos las mismas metas. No puedo medir la vida de otras personas con los mismos parámetros con los que mido la mía. Yo soy feliz con lo que tengo y para mí es suficiente y sin embargo me han dicho mediocre en más de una ocasión. Conformista me han considerado por no aspirar a ser millonario. Los millones no me interesan, para mí, dejar un mundo mejor es más importante que comprar ropa cara y tener carros de año. La belleza del mundo y el impulso del potencial humano es lo que en mis ojos me harán “alguien” en la vida. Porque a pesar de que cumplo con muchos de los requisitos que la gente tiene para ser considerado exitoso como tener un título profesional. Si no lo tuviera, aún así seguiría considerando mi vida un éxito porque hago lo que me hace feliz: escribir y compartir con el mundo.

Seamos la luz de esperanza para nosotros mismos y calibremos nuestros instrumentos de medición para poder alcanzar la felicidad. Ayudemos a otros con lo que podamos por el hecho de ayudar en vez de presumir lo buenas personas que somos mientras el veneno invade nuestros corazones. Seamos honestos con nosotros mismos y vivamos la vida que nosotros queremos, total, el mundo nunca va a comprender por qué eso nos hace felices, y menos si no cumple con sus estándares generalizados y estereotipados. Tengamos el valor de ser auténticamente nosotros y que el mundo piense lo que quiera…

Sobre todo: recordemos que para que se nos respeten nuestras elecciones de vida, primero hay que respetar las de los demás.

Y ustedes hermanos, hermanas, ¿qué opinan? Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.c

Mostro.

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