Ya no aguanto para que mañana llegue

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#MostroVacci

La vida es una serie de proyectos. Pequeñas metas que debemos cumplir para poder avanzar a la siguiente etapa. En muchos casos, he notado que por estar viendo lo que viene, de repente nos perdemos de lo que ya está aquí. Cuando al fin llega lo que estamos esperando, ya estamos concentrados en lo que vendrá el día siguiente, convirtiendo así nuestra vida en un círculo vicioso de fantasía futura que nos ciega del presente.

Recuerdo que al estar súper emocionado por al fin haber terminado la primaria (que fue una etapa particularmente difícil para mí), alguien tuvo la maravillosa idea de decirme que terminar la primaria no era la gran cosa, desinflando así mi gran emoción. Al terminar la secundaria lo mismo pasó. Ya no aguanto4Al terminar la prepa, estaba contento, pero no tan emocionado como antes porque ya esperaba que alguien abriera la boca. Dicho y hecho. Me dijeron que la universidad era la graduación importante. Sobra decir que cuando terminé la carrera, en mi graduación alguien abre la boca y me dice que la maestría es la que cuenta ¡Oh pues! El caso es que al parecer me la voy a pasar viendo hacia el horizonte porque nunca llegaré a la meta que los tenga contentos.

Recuerdo muchas ocasiones en que llegaba a mi trabajo y empezaba a contar las horas para irme, llegué tan lejos como anotar los minutos del día para irlos borrando y tener un récord visual de cómo se iba haciendo el tiempo más corto. Conforme pasaban los minutos, los números los iba borrando y al cerrar el día quedaban en cero. Curioso pero cierto. Y lo que más me llama la atención es que muchos de mis compañeros cuentan los minutos a su manera. Lo que quieren es irse. Incluso a mí me para que me muero de sueño en el trabajo y en cuanto salgo de la empresa, se me quita el sueño y me quiero ir a vagar.

Lo cierto es que en muchas de las cosas que hago, noto que sólo quiero terminarlas. Desde la película que estoy viendo, la llamada que estoy evaluando, la clase que estoy dando o la conferencia a la que estoy asistiendo. Todos los proyectos que me pongo a hacer son una carrera hasta el final. Ya no aguanto2El problema es que cuando hago eso, ni siquiera disfruto lo que estoy viviendo en el momento. Mi vida se convierte en un amasijo de planes futuros que quiero hacer y sólo quiero terminar lo que me tiene ocupado de momento.

Lo que me pregunto es ¿dónde queda la vida? Si me la paso viendo el pasto más verde del otro lado del cerco ni siquiera me estoy tomando el tiempo de quitarme los zapatos y sentir mi propio pasto en los pies (uno por el que he luchado mucho para tener). Entonces cuando menos piense, me sentiré viejo y mi corazón se romperá porque me daré cuenta que tuve todo lo que quise en la vida, pero como estaba distraído, no me di cuenta de que la vida en sí estaba pasando. Eso definitivamente sería una tristeza.

Una de las cosas que disfruto en gran medida es hacer éstos escritos, compartir mis delirios con ustedes que se toman el tiempo de leerme. Ya no aguanto1Esto es lo verde de mi patio que siento con los pies descalzos. Incluso tengo que cortarme la inspiración de vez en cuando porque a veces quiero escribir libros completos, pero tampoco quiero aburrirlos.

Lo mejor de la vida es sentir el placer que experimento cuando las palabras fluyen por mi mente y se plasman en éste medio. Estoy buscando la manera de transferir el resto de mi vida a ese mismo formato: disfrutar cada momento, meta y proyecto por el placer que trae a mi existencia, por el simple hecho de que hace que mi cerebro despierte y que cree conciencia de mi existir. Así de fácil y de profundo al mismo tiempo.

Entonces, a mis 33 años busco la forma de vivir en el presente. Como dice mi amiga Sia: “voy a vivir como si el mañana no existiera”. Cre que vivir en el presente es sabio, agradable, deseable y sano. Ya viví en el pasado durante muchos años y me perdí así las mieles del presente. Ya no aguanto3Ahora que he “madurado” quiero vivir en el futuro, ¿quién me entiende? No. Es momento de abrir los ojos y echar un vistazo a lo que me rodea para amar lo que tengo dentro de mi alma y a mi alrededor.

Y ustedes, hermanos, hermanas, ¿qué opinan? Compartan… si se atreven.

Saludos afectuosos.

Mostro.

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