Si no es conmigo… ¡con nadie!

Comparte... si te atreves...

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#MostroVacci

Cuando queremos a alguien, muchas veces estamos dispuestos a hacer cosas y sacrificios por ellos, en el enamoramiento uno puede perder la cabeza y hacer un sinfín de cosas que en circunstancias normales ni se le ocurriría hacer. Siempre dice uno que no eso no va a suceder porque sabemos cómo son las cosas y tenemos el mundo descifrado, pero al final de cuentas siempre llega alguien que hace que hace que nuestras reglas, pensamientos, normas y protocolos salgan volando por la ventana…

Entonces entra esa etapa maravillosamente estúpida del enamoramiento (que es algo hermoso), y resulta que le damos todo: la confianza, las libertades, nuestro amor, el dinero y las atenciones y resulta que hace mal uso de ellas. Entonces entra el odio hacia la persona. Resulta que todo lo positivo que sentíamos por esa persona se convierte en algo negativo y ahora sólo podemos pensar en formas de destruirlos. Solo así podremos tener paz de nuevo. Solo así podremos dormir…

Me encanta que cuando las cosas no nos salen como nosotros queremos, nos convertimos en unos niños berrinchudos que hacen pucheros. Es el clásico niñato que prefiere romper el juguete antes de dejar que otra persona lo use. Cuando se trata de compartir lo que nos pertenece, nos ponemos en un plan egoísta y destructivo donde no podemos ver a otra persona con lo nuestro, incluso si ya no lo queremos, simplemente ver que otros lo van a disfrutar, preferimos mil veces agarrarlo de nuevo, aunque sea para que el otro no lo use.

El problema es que las personas no somos propiedad de nadie. Yo no soy dueño de nadie, por más que uno lo quiera pregonar. Quien está conmigo está porque quiere, porque algo le doy que le agrada, porque sus necesidades son satisfechas a mi lado, no porque tengo un título de propiedad como si fueran una computadora o una casa. Son seres humanos.

¿Cuántas veces no he escuchado que fulana es mía o sutano me pertenece de la gente posesiva? Luego andamos escuchando de la pareja que asesinó a su amado por celos, por infidelidad, por coquetear o por cualquier otra razón que se les ocurre imaginar, ¡qué miedo!

Y no se trata de satanizar a las víctimas de la violencia, pero en muchas ocasiones, cuando me entero de una situación abusiva he escuchado los argumentos más extraños como “si no me cela no me ama” o “me pega porque yo lo hago enojar” No, señores, abuso es abuso. Una persona controladora es una persona manipuladora que va a querer controlar todos los aspectos de la vida de su pareja como lo que visten, lo que hacen y hasta los amigos que puedes tener. No me importa cómo le quieran llamar: para que haya manipulación y abuso se necesitan dos personas, tanto peca el que mata la vaca como el que te agarra la pata.

Cuando al fin se decide la persona en cuestión alejarse de esa otra tan horrible y controladora, entonces empiezan los comentarios como “nunca serás nada sin mí” o “nadie te va a amar porque estás horrible” u después, cuando ya vieron perdida la batalla, amenazas de muerte. Al paso del tiempo, llegan los lloriqueos de que eran su vida, ¡por favor!

Lo que no saben es que muchas veces lo único que quieren es recuperar lo que es suyo. No tienen derecho a salir con nadie más porque aún son propiedad privada. Hay que destruir a la persona para que no le quede nada de su vida y no tenga paz. Y no estoy hablando solo de esas mujeres que le hacen la vida imposible a su ex para que la nueva pareja no disfrute, ni del hombre que amenaza a la otra persona para que tenga miedo de seguir su vida, estoy hablando de todas esas personas que se van hacia el lado negativo de la relación.

¿De qué te sirve deshacerle la vida a alguien? ¿Te trae algún placer hace que quede mal con su familia, o poner su video privado en el internet para que otros se masturben con él? ¿Qué posiblemente puedes ganar con echarle ácido en la cara a otro ser humano? Si es la forma en que marcas tu propiedad, es algo triste y patético, ¿es así como dejas tu marca en el mundo? ¿acaso no hay suficientes problemas en el mundo como para que le agregues más negatividad con tus acciones?

Quizá cuando te dejen deberías tomar el tiempo para preguntarte por qué lo hicieron. Quizá la otra persona decidió que no eres lo que quería. Es posible que encontró alguien que le trata mejor que tú o que le atrae más. Quizá la razón es simplemente porque tiene más dinero o porque cambió de parecer (cosa que tiene derecho de hacer) o quizá tú seas un patán que se la pasó haciendo menos a su pareja y se hartó.

Es aquí cuando tienes oportunidad de reflexionar y aprender algo nuevo que puede beneficiar tu vida en un futuro. Esos errores los puedes evitar en tu siguiente relación para que todo fluya de forma natural, sin manipulaciones baratas ni abusos psicológicos. Piénsalo.

Igual, si te ayuda dormir en la noche el ser mala persona y saber que le causaste problemas a otro ser humano, pues adelante, ten por seguro que así el círculo vicioso nunca se va a romper. Recordemos que cuando nos dicen “no eres tú, soy yo”, normalmente significa que eres tú.

Hagamos una reflexión importante, hermanos, hermanas: ¿cuál es el común denominador de todas tus relaciones fallidas? Tú.

Tomemos responsabilidad de nuestros errores y tratemos de actuar como adultos, ya hay muchos niños berrinchudos en el mundo y a nadie le caen bien.

Y ustedes hermanos, hermanas, ¿qué ooinan? Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.

Mostro.

2 comentarios de “Si no es conmigo… ¡con nadie!”

  1. Que fuerte, pero tienes razon, a veces nos envolvemos en que se termino, en los sentimientos que pueden provocar una ruptura pero no dejamos mucho tiempo para reflexionar en nuestras acciones o comportamientos, como mencionas la posesion no portenece en los sentimientos puros de amor, mucho menos la violencia, sera mejor trabajar en uno mismo y entender que el amor se tiene sin medida y este sentimiento hace perdonar, comprender, hacer sentir valorado al otro y hasta desearle lo mejor y dejarlo ir a ser feliz lejos de uno, hablando de rupturas.

    1. Es difícil ser positivo ante un rompimiento, no cualquiera está dispuesto a llevarse lo mejor, pero por la salud mental de uno, es mejor así. Siempre hacia adelante, si uno se la pasa nadando en el veneno del pasado, pierde oportunidades del presente, y si las aprovecha, las va a contaminar. Cada experiencia es una oportunidad de aprender, Mar Lau. Hay que aprovecharlas.

      Mostro.

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