Mi primera vez en la marcha del orgullo

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#MostroVacci

Como algunos de ustedes han de saber, este año fui a mi primera marcha del orgullo de la diversidad sexual, no digo la marcha gay porque en realidad el espectro de la comunidad es muy amplio y no quiero reducirlo a sólo una parte. Por primera vez me vi rodeado de mis hermanos y hermanas y definitivamente fue una experiencia, positiva para mí, ya que aprendí muchas cosas interesantes.

Honestamente ver tantos colores, tantos estilos diferentes y tanta gente en el centro fue una experiencia surreal, por primera vez en la vida me vi rodeado de mi gente sin que fuera en un antro. Mucha gente joven, mucha gente grande, mucho adolescente celebrando su sexualidad o apoyando a sus seres queridos. Tanto apoyo. Nunca había visto algo parecido en persona, sólo en películas y en las noticias. Fue algo completamente nuevo para mí.

Lo malo es que no pude compartir la experiencia con nadie, todas las personas que conozco no pudieron atender por una u otra razón, así que viví esa experiencia solito, lo que no la hace menos maravillosa, pero me hubiera gustado compartir esa primera vivencia con alguien, no me refiero a un novio, simplemente alguien querido que se uniera a mi euforia. En fin, la viví y eso es lo que importa.

Aunque hubo cosas negativas que me topé (ooooh que la…). Jajaja. Lo sé, lo sé, siempre hay algo que tengo que comentar. Ni modo, hay que resaltar lo bueno y lo malo en la vida. Sólo así podremos aprender.

Resulta que alguien me peguntó que si la marcha era una brigada de limpieza, a lo que contesté que no, seguido por la explicación de lo que es la marcha. El comentario que le siguió me agarró en curva: “Ah ok, es que en toda marcha siempre dejan un basurero y nunca he mirado tanta gente cuando se trata d limpiar las calles” Va. Estoy de acuerdo que la cultura que tenemos en general es de tirar la basura al piso, pero no somos las ovejas de arcoíris los que tenemos ha exclusividad en eso, también hay heterosexuales marranos. Nada más es necesario mirar cómo quedan las calles después del sobre ruedas y tenemos un caso comprobado. Creo honestamente que eso de la basura en su lugar debería ser una costumbre que todos debemos practicar, marcha o no.

Otra de las cosas que pude observar estando parado en la calle rodeado de mi gente: en varias ocasiones, recibí miradas despectivas. Está bien, comprendo que no soy un modelo de belleza. Soy gordo, calvo, y tengo muchos defectos, pero no es como para que me anden haciendo desprecios tan descarados, y menos cuando se supone que estamos celebrando la diversidad. Tengamos en cuenta que así como hay muchos variantes en la diversidad sexual, hay gente de todos los tamaños y colores. En mas de una ocasión vi que le apuntaban a una persona y se reían de ella, ¿en qué te molesta si un chico es femenino o trae el pelo largo y de colores? Tiene todo el derecho de traerlo como se le pegue la gana, ¿qué te importa si es trans o se viste estrafalaria? Es una decisión personal, y si eso les da felicidad, deberíamos admirarles el valor se ser reales consigo mismos. Yo admiro a cualquier persona que tiene el valor de salir a la calle con la ropa que le gusta, los colores que le agradan y que están dispuestos a enfrentar a una sociedad que sólo critica. Eso es valor. No es posible que por el simple hecho de ser diferentes a nosotros reciban nuestro desprecio, ¿acaso no es contra lo que luchamos nosotros mismos como para atacarnos entre nuestra misma comunidad? El enemigo no está entre nosotros y no es justo que nos ataquemos. No hay nada peor que una persona LGBT+ que ataca a otros, eso muestra muchas veces el odio hacia uno mismo y la ignorancia que poseemos. Exigimos inclusión y nosotros mismos somos exclusivos, ¿dónde queda la congruencia?

Afortunadamente, estoy consciente de que siempre va a haber negatividad en cualquier actividad que requiera que nos unamos como comunidad. Desde adentro hacia afuera nos vamos a topar con obstáculos. Pero somos fuertes, somos valientes, y como dice Sia “somos imparables hoy”.

Este sábado pasado me tocó ver cómo nuestras voces se unían, cómo celebrábamos nuestra vida y nuestra sexualidad. Pude ver cómo nos enfrentábamos a la sociedad de forma pacífica y alegre y compartimos lo que somos sin miedos. El peligro existe, a los insultos, a los ataques, a los prejuicios y hasta la violencia, y sin embargo, pude experimentar por primera vez en mi vida la maravilla de ver a mis hermanos y hermanas juntos gritando y cantando, celebrando y marchando, sin esconder quiénes somos ni estando en las sombras con vergüenza y en secreto, esa tarde fuimos libres. Ahora es cuestión de incorporar esa libertad y felicidad al resto de nuestras vidas.

Vi tanto potencial que mi esperanza en la humanidad LGBT+ quedó renovada. Nuevamente pude revivir mi fantasía de ver una comunidad unida. Vi fuerza y valor, y sobre todo, muchos corazones hermosos. Al fin y al cabo la negatividad no logró contaminar lo positivo de mi experiencia.

Pude ver a mis hermanos y hermanas ser tan libres como merecemos. Honestamente nunca pensé llegar a ver algo tan lindo

Y ustedes, hermanos, hermanas, ¿qué experiencias tienen de la marcha?
Compartan… si se atreven..,

Saludos afectuosos.



Mostro.

2 comentarios de “Mi primera vez en la marcha del orgullo”

    1. Gracias por tus alentadoras palabras, creo que como sociedad debemos de considerar que todos podemos aprender algo de los demás. El vivir aferrado a lo que ya conocemos simplemente limita nuestras posibilidades de crecer y experimentar cosas nuevas. El mantener la mente abierta cuesta trabajo, pero siempre traerá nuevas experiencias a nuestras vidas.

      Gracias por leer mis delirios y por fomentar en mí la creatividad y la expresión.

      Mostro.

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