La compasión y la lástima son un buen negocio.

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#MostroVacci

Hay gente muy interesante. Cree que todo lo tiene bien descifrado y que la vida no les puede dar ninguna sorpresa porque ya lo han visto todo. Piensan que porque tienen el carisma y la creatividad para contar una buena historia (generalmente acompañada de violines imaginarios que acentúan la tragedia que se encuentran viviendo), que el mundo tiene que darles lo que quieren. No estoy del todo seguro si lo hacen por flojos, por que no quieren hacer nada para mejorar su situación o simplemente para ver si se pueden salir con la suya…

Conozco a todo tipo de gente, desde las más trabajadoras a las más creativas para encontrar razones para no trabajar. Al parecer, hay una base de datos disponible para quien quiera encontrar una historia buena para contarle a la gente con la esperanza de tocar las cuerdas del corazón de otros para que les den dinero o hagamos algo por ellos. El caso es siempre obtener un beneficio.

Y lo más chistoso es que cuando tienen el resultado que quieren, se van sintiendo una gran satisfacción y orgullo, o simplemente pensando que los demás son tan tontos que se la creyeron. Lo curioso es que normalmente, cuando un ser humano ayuda a otro, se lleva consigo una satisfacción enorme. Para muchos de nosotros, darle apoyo a un ser humano que lo necesita nos hace sentir mucha alegría. Sin querer, los manipuladores ayudan a que los “tontos” se sientan de maravilla. A veces me pregunto qué harían si tomaran el tiempo de pensar en eso.

No creo que sea falta de inteligencia la razón por la que trabajan tanto el negocio de la lástima. Si tienes la capacidad mental para pensar en tal pariente que está muy mal y necesita algo o el cáncer imaginario que tienen requiere operaciones carísimas que el seguro no proporciona, entonces tienen la capacidad para buscar un trabajo, poner un negocio, etc., honestamente, serían ricos, para ser honestos, pero al parecer la lástima es muy lucrativa. Tanto que no puedo ir por la calle sin que me pidan dinero.

Y lo peor, antes te pedían un peso o una ayudita, pero ya me han pedido hasta veinte pesos en la calle. O sea que ando batallando con las monedas para pagar mi transporte para que un tipo se me acerque exigiendo veinte pesos para lo que sea. Lo irónico es que yo tengo que trabajar para obtenerlos, porque por más que le pida dinero a mi jefe no me lo va a dar de a gratis, pero al parecer, esa persona no puede molestarse en hacer lo mismo, al cabo que yo se los tengo que dar, y mi argumento favorito es “pues tú sí tienes y yo no”. Maravilloso.

De hecho, mi chico me hace burla porque siempre que salíamos a comer, no podía faltar alguien que se me acercara a pedirme dinero. Dice que le da risa la cara que hago. Honestamente, sí me molesta que no puedo comer sin que alguien me pida dinero. De perdida cuando se acercan vendiendo algo, normalmente les atiendo porque andan haciendo su lucha, no andan pidiendo el dinero de la nada. Una persona que se esfuerza en hacer una pulsera para pagarse lo que necesita tiene todo mi respeto, alguien que tiene toda la capacidad para trabajar que quiere manipularme para usarme de cajero, no puede evitar una mirada impaciente.

El negocio de la lástima no me agrada ni funciona conmigo. Me molesta que la gente sienta que les debo algo porque me va bien. La única razón por la que me va bien es porque trabajo duro para tener lo que tengo (que ni siquiera son riquezas monetarias), y porque mis necesidades son sencillas y amo lo que tengo. Valoro la vida, mi salud, tener amor en mi vida y mi departamento, que es una cajita de zapatos pero lo amo igual.

Como cuando una conocida me estaba lloriqueando que necesitaba dinero para sus muelas infectadas, decía que no tenía y que el dolor era insoportable, que sentía que se iba a morir, que no podía trabajar y una larga lista de etcéteras que hacen que me muera del aburrimiento. Dirán algunos de ustedes que no tengo empatía, pero si consideran que la mujer es casada, ambos trabajan y que ella se la pasa pidiendo dinero a base de mentiras y luego se hace la enojada para no pagarles, quizá entiendan por qué no le solté ni un cinco. O una vez que llegó una viejita con su hijo a la universidad. El señor pidió dinero para su hermano que estaba muy grave y la señora pidió para enterrar a su hijo que ya se le había muerto, todo en el transcurso de diez segundos. Si nos hubiéramos esperado un ratito más estoy seguro que hasta un nieto hubiera nacido. El profesor solo les recomendó que se pusieran de acuerdo antes de pedir dinero y acabó con la interacción.

No deberían confundir mis ganas de ayudar a la humanidad con que soy una cosa manipulable y tonta que está a tu disposición para darte lo que quieren. Hay que trabajar duro y conseguirlo, o no hacerlo, pero no deben perder su tiempo queriéndome hacer sentir culpable por cosechar los frutos de mis muchos años de trabajo, ya que ha sido mucho lo que le he invertido con tal de saciar tus “necesidades”. No es justo.

La humanidad me interesa, se me hace lo más interesante, incluso su creatividad y sus habilidades para resolver problemas. Lo que nunca ha tenido mi mente es paciencia para la manipulación barata. Si necesitas ayuda, pídela. Si quieres ser flojo, aléjate…

Hay gente que realmente ocupa apoyo, y a veces no lo piden por miedo al rechazo por toda la gente falsa que se la pasa buscando exprimir a todos lo que le rodean. El hecho de que tengo compasión por otros no quiere decir que soy fácil de manipular ni que la historia que se inventen me la voy a creer. No es lo mismo.

Es importante recordar que la compasión y la estupidez no son lo mismo.

Saludos afectuosos.

Mostro.

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