Muchas personas preguntan por qué utilizo el pseudónimo Mostro en vez de usar mi nombre. Se les hace curioso que no tenga interés alguno en ser famoso y que prefiera mantener mi identidad como algo secreto en vez de buscar el reconocimiento de la gente. Hay varias razones por las que decido ser conocido con ese nombre en vez del que me dieron mis padres.

Primero que nada, se nos da un nombre al nacer y después nosotros escogemos a cuál nombre responder. Siguiendo esa línea de pensamiento, yo escogí Mostro como mi nombre real, simplemente porque así me burlo de aquellas personas que me dijeron que era horrible, que daba asco y que era un monstruo. Siendo Mostro me río en sus caras, por eso está escrito de esa forma: para ser el monstruo que quieren ver, pero escrito a mi manera y bajo mis términos, al cabo que no necesito impresionar a nadie para poder valorarme.

Segundo, bajo esa identidad soy cualquier persona y no soy nadie al mismo tiempo, sin identidad soy cualquier persona que está contando una experiencia. Soy todos, no soy nadie. Sólo un ser humano más con sus detalles e historias, cualquiera se puede identificar con mis vivencias porque cualquier ser humano las puede vivir. Contando mi historia puedo ayudar a otras personas a encontrar su camino. Y al final de cuentas no es importante quién es la persona detrás de Mostro, sino la comunidad colectiva. La hermandad entre los seres humanos que formamos el gran espectro de colores del arcoíris.

Por eso principalmente es mi nombre, me da fuerza y me hace uno más en el mar de caras que habita nuestro mundo. Soy todos, soy nadie, soy Mostro

Mostro Vacci