El tener todas las respuestas.

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#MostroVacci

Ayer durante un viaje de Uber tuve una experiencia interesante: me topé con la persona más inteligente del mundo porque tenía las respuestas para todos los problemas que hay en la ciudad, desde la corrupción hasta cómo resolver la pobreza. Era un ser humano interesante, definitivamente, porque tenía una respuesta para absolutamente todo. Definitivamente me he topado con muy pocas personas así en mi vida…

Normalmente me gusta ir platicando con la gente, se me hace fascinante compartir experiencias con otros seres humanos y comparar historias, ya que siempre he creído que así aumenta mi conocimiento y cultura general. En el caso de ayer, 24 de Junio del 2021, no necesité ni siquiera abrir la boca ni contestar nada. Solo necesité estar presente y escuchar la letanía del conductor para poder resolver todos los problemas del mundo. Creo honestamente que si no hubiera estado en el carro, ni falta hubiera hecho, que solo hubiera ido el hombre platicando sin necesidad de compañía. Lo curioso era que, como tiendo a hacerlo, cuando me topo con ese tipo de personas que saben todo, no tiendo a seguirles mucho el rollo ni darles mi opinión, solo me limito a asentir y a contestar con un “hmmm” o un “sí”, ya que me he dado cuenta que cualquier idea que no sea igual a las que expresan son recibidas con desdén y una no tan ligera insinuación de que soy un ignorante, por lo tanto, me reservo mis comentarios y me dedico a escuchar solamente. El discutir con un borracho o un sabelotodo es un trabajo de nunca acabar, ya que jamás van a dar su brazo a torcer. He intentado platicar con gente así y notado que no admiten error incluso cuando es obvio que están equivocados. Solo le dan vueltas a las cosas hasta que en su mente tiene sentido.

Digo, yo tengo mis ideas y debo admitir que soy más terco que una mula hambrienta, pero al menos me gustaría creer que puedo escuchar las ideas de otras personas y decidir si estoy de acuerdo con ellas o no sin creer que mi opinión o mis creencias son las únicas ciertas en el universo. Puedo tener una conversación de política o religión con gente de diferentes creencias sin sentirme ofendido o agredido porque la otra persona no piensa igual que yo, al contrario, creo que su opinión puede enriquecer las míos o traerle un poco de cultura y conocimiento a mi vida (cosa que me encanta), entonces se abre un diálogo nutritivo e interesante que expande mis esquemas personales. Conocimiento es poder.

El hombre empezó por criticar las calles. Sí, están feas y tienen hoyos. Pues la respuesta es criticar al gobierno porque no las arregla. Entonces dijo que la ciudadanía debería hacer algo, protestar para que las arreglen, levantar quejas hacia el gobierno para que les den mantenimiento porque tienen suficiente dinero para que la ciudad no esté tan fea. Ok, me parece interesante. Siguiente tema.

Después vino la crítica de que no hay áreas verdes en la ciudad donde la gente pueda caminar. Al parecer el clima de Tijuana es tan feo que no puede haber plantas agradables, por lo tanto, la vegetación no era suficiente para adornar la ciudad. Otra queja es que había muchos espacios muertos en la cuidad, que deberíamos construir más unidades deportivas para que la gente tenga dónde caminar.

La siguiente queja es que no hay museos. Dijo que el problema es que la gente no tiene cultura porque la única cultura que hay en la ciudad es de las prostitutas, que aquí no se conoce otra cosa. Fue entonces cuando le pregunté que si venía de la Ciudad de México, lo cual confirmó. Al parecer el la CDMX no hay prostitución ni crimen, porque según me comentó, allá las colonias “buenas” están separadas perfectamente de las peligrosas y aquí todas están juntas, lo que hace que aquí sea más peligroso. Al parecer allá tampoco hay asaltos…

Y como mucho foráneo que viene a trabajar aquí, dijo que la cuidad está horrible y que de donde viene es mejor, que como esta ciudad es meramente industrial, que no tiene nada qué ofrecer y que los que somos de aquí no tenemos ni idea de lo que es bueno. Que lo mejor de Tijuana es Ensenada. Claro, vienen porque allá no encuentran trabajo, progresan y luego le tiran tierra a mi noble ciudad. Ese nivel de hipocresía siempre me ha molestado. Lo peor que le puedes hacer a un tijuanense es hablar mal de su ciudad y yo siempre los he invitado a que se regresen a su tierra si tanto les molesta la mía. Hay que tener un poco de gratitud, gente.

Y para cerrar con broche de oro, me dijo que la gente es pobre porque quiere (argumento que siempre me ha dado risa, ya que he notado que la gente que lo dice es la más incongruente del mundo), porque él haría unas albercas y cobraría cincuenta pesos por persona la entrada y siempre estaría lleno, por lo tanto, haría un dineral. También haría eventos culturales y también tendría otra entrada grande de dinero. Mencionó otros cinco negocios en el transcurso de quince minutos, terminando con el comentario de que la gente que no progresa es por mediocre. No pude resistir la tentación y le pregunté que si tenía tantas ideas por qué no las implementaba, su respuesta fue simplemente porque no tenía el dinero para hacerlo, (insertar aplausos irónicos)…

Bueno, al menos el tipo tiene ideas creativas, honestamente no tuve interés en entrar en un debate con él, solo le deseé suerte para que encontrara los fondos para llevar a cabo sus proyectos, ¿qué más le puede contribuir un mediocre tijuanense con su mente limitada? Cada quien que cuide de su patio.

“No puedes llegar a la casa de alguien y decir que huele a perro porque te arriesgas a que te corran…”

Y ustedes hermanos, hermanas, ¿qué opinan? Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.

Mostro.

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