Cuando no puedes pensar en nadie más que tú…

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#MostroVacci

Cierto, no podemos tener los pensamientos de otros en nuestra cabeza, solo los nuestros, porque creo que sería un caos si eso fuera posible, ¡qué miedo! Pero no por eso debemos olvidar que tenemos la capacidad de ser criaturas empáticas que pueden por naturaleza ponerse en los pies de otra persona. Si en realidad nos enfocamos solamente en lo que nosotros creemos, sentimos y deseamos, sería una existencia demasiado egocéntrica, es como si creyéramos que el sol solamente sale cuando abrimos los ojos.

Muchas veces veo ejemplos de eso en el comportamiento de las personas. Incluso puedo caer en lo mismo cuando se me olvida que estoy rodeado de otros seres humanos con historia propia. Tendemos a ignorar el hecho de que no es nuestro mundo solamente y que las demás personas no están para cumplir nuestros caprichos. Es una buena manera de hacerte de enemigos, porque normalmente el comportamiento asociado con esas ideas egocéntricas son conductas muy negativas y desagradables. Y si son constantes, quedas catalogado como una persona repugnante.

Por ejemplo, el domingo que andaba en el transporte público (cosa que todos los pobres que no tenemos carro tenemos qué soportar) y resulta que había un asiento libre al lado de una señora (que por supuesto no se había recorrido por su propia comodidad), le pedí permiso para pasar y la mujer movió un poco las piernas hacia un lado (después de hacerme una cara de asqueado desagrado por el atrevimiento que tuve de molestarla), y al pasar por el estrecho camino que dejó, que me da un codazo porque le estaba invadiendo su preciado espacio y al parecer se le iban a caer los diamantes, pero por ninguna razón se levantó para dejarme pasar o se movió más para no chocar. Échele ganas, señora. Y para cerrar con broche de oro, se puso a gritar en su celular mientras peleaba con el desafortunado que era su pareja porque al parecer no puede hablar a un volumen que no resuene en todo el vehículo, no, eso sería ser considerada. Todo el camino quejándose de que es un tóxico, que es un celoso, que nunca la deja en paz, etcétera, etcétera, etcétera…

Bien, comprendo que dicen constantemente que no sabemos por lo que está pasando la gente y que hay que ser amables. De hecho estoy de acuerdo con eso. Sin embargo, ésta persona no se ganó puntos conmigo por haberme golpeado por haberla molestado (y que conste que le pedí permiso para pasar), no que me iba picando con su codo porque iba incómoda. Comprendo que no soy pequeño, pero tampoco estamos hablando de que ella era delgada. Igual, para poder ser empático con las personas y amable, también ellos tienen que darme la misma consideración. No puede esperar ésta persona que te tenga todas las amabilidades del mundo si se comporta tan grosera y agresive. Es verdad que quizá estaba pasando un mal momento, pero no por eso me va a andar faltando al respeto, ¿o sí? Igual, contuve mis ganas de regresarle los corazos y dejarla sin pelo y solo me enfoqué en escuchar mi música, mejor que sea una loca y no dos.

Honestamente me cuesta mucho trabajo ser buena persona cuando andan probando los límites de mi paciencia. Cuando llega el clásico vecino idiota que pone su música a todo volumen un miércoles en la noche, siendo que mi novio y yo trabajamos temprano al siguiente día, valiéndole poco si otras personas tienen que dormir solo porque a él se le antoja oír sus corridos y que no tiene que hacer nada al día siguiente, no me pongo a analizar el hecho de que sea un ser humano con sentimientos y emociones válidas que está buscando relajarse después de un día pesado. No. En mi mente es un idiota que no le importa a quién molesta que tiene la patética necesidad de llamar la atención y demostrarle a la gente lo machito que es molestando a los demás. Punto. Es cuando me sale la bestia y lo psicólogo se va corriendo por los cerros mientras echo espuma por la boca.

La verdad que esas situaciones son las que me hacen dudar de la humanidad: cuando demostramos que no hay otra persona en nuestro rango de pensamiento que nosotros mismos. Es como cuando va la gente caminando y tiran la basura en el piso y dicen “ups, se me cayó” y se van riéndose. El descaro hace que la situación se vea peor aún. O cuando el vecino con cinco carros usa su estacionamiento, el tuyo, el de otros vecinos y aparte el resto de la calla y se enfurece cuando le pides que lo mueva para dejarte salir. Es cuando te conviertes en una molestia para su existencia porque descubre que hay otros en su espacio. Al parecer es su mundo, nosotros solo habitamos en él.

Seamos realistas, no podemos avanzar como personas ni como comunidad si solo pensamos en nosotros mismos. Tenemos que satisfacer nuestras necesidades, sí, pero no podemos estar pensando que el mundo gira a nuestro alrededor. Tenemos que apoyarnos mutuamente y ayudar a otros. Seamos con otros como queremos que nos traten. Si te comportas como un patán, no te enojes porque los demás te tratan de la misma manera.

El peor enemigo del ser humano no es el odio, es la indiferencia…

Y ustedes hermanos, hermanas, ¿qué opinan? Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.

Mostro.

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